Un migrante haitiano pinta la bandera de Haití en un establecimiento de comida en Tijuana.
El gesto es similar a la imagen en blanco y negro de cuando se colocó la bandera de los Estados Unidos en la Luna y a las láminas de Colón llegando al ahora llamado continente americano. Es un gesto colonizador, de hacer propio el nuevo territorio, pero también una intención de acercar emocionalmente el propio, nunca sé cuál viene primero. Un gesto cuántico que conecta partículas.
En 2017 registré este evento en cine directo. En 2018 intervine la imagen en rotoscopía.
La pieza se presentó por primera vez en el IX Colóquio de Cinema e Arte da América Latina – COCAAL con presentación de obra audiovisual en la muestra La visualidad de la territorialidad fronteriza, curaduría de Mayra Huerta Jiménez en 2023.